|
Mauricio Linares Aguilar, painter. He was born in Ahuachapán, El Salvador, Central America, in 1966. He has shown his work until 1982. He had done 16 individual expositions and took part on more than 100 collective expositions around the world. His painting, full of lyricism, shows symbolic and neoromanticism tendencies.
Mauricio Linares Aguilar, pintor, nació en Ahuachapán, El Salvador, Centroamérica en 1966. Exhibe su obra desde 1982. Ha realizado dieciséis exhibiciones personales y ha participado en más de cien exhibiciones colectivas alrededor del mundo. Su pintura, plena de lirismo es de tendencias simbólicas y neorromanticistas. VISIONES MISTICAS Carol Damian. Coral Gables, Florida. Junio de 1996
Los artistas revelan por vez primera su conocimiento de la naturaleza y sus misterios, cuando el arte se torna simbólico y la verdad apegada a la realidad deja de ser relevante. Debido a que la naturaleza en tan vasta e incomprensible, reemplazar los elementos tangibles con significados abstractos y colores efusivos, resulta una evolución lógica en el sistema de estilos y técnicas comprendidos en la historia del arte. En un paisaje de símbolos y expresiones, los detalles realísticos se fusionan en una impresión total, lograda a través de la percepción de la luz y de sus propias cualidades misteriosas. La interpretación de la luz es parte de la ciencia de la pintura, así como una expresión estética del ánimo y del drama emocional. Un sentido místico de la luz tiñe la pintura con una atmósfera que trasciende lejanamente lo terrenal para entrar en un reino enigmático y de fortaleza cósmica. La incorporación esporádica de inexplicables apariciones metafóricas contribuyen aún más a su complejidad. Mauricio Linares Aguilar crea pinturas de misterio y confusión que depende de la respuesta inconsciente de todo su ser al mundo que lo rodea. Como un discípulo de los grandes poetas y pintores románticos, su deseo vehemente por rescatar una esencia estética en su forma más pura y concentrada, inspira frescas abstracciones cromáticas con perspectivas espaciales sin fin y figuraciones distorsionadas. Armoniosas sinfonías de colores transparentes revelan un mundo de cielos y nubes, fuego y agua, es decir los elementos más básicos de la naturaleza transferidos al lienzo. Esta armonía de la naturaleza aparece con frecuencia protegida por una figura humana, o acaso perturbada por la presencia humana en fantásticos paisajes. Confiando en sus propias sensaciones, Linares capta la esencia del espíritu de la naturaleza y persuade al espectador a compartir sus experiencias a través de la pintura. El artista encuentra en la naturaleza la inspiración para explorar la cualidad de la pintura, como vehículo de la expresión personal y para entrar al mundo sobrenatural ó metafísico. Saturadas con un sentido de lo trascendental, las pinturas de Mauricio Linares Aguilar fusionan luz, color, nubes y mar en una forma radiante de ígnea energía. Distancias tan monumentales como las montañas, identifican el paisaje con El Salvador, su tierra natal, cuyo terreno se caracteriza por sus eternas y sobresalientes cumbres. Antes de las infinitas extensiones de tierra, cielo, horizonte y mar, el espectador se ve ante el poder y el misterio de la naturaleza y su impenetrable fachada. Como respuesta muy personal a las vastas expansiones de la naturaleza y los diversos estados de ánimo que ellas evocan, el artista crea imágenes que van desde las que plenamente se identifican como recreaciones poéticas del paisaje, hasta rendiciones totalmente abstractas, descritas, en transparentes capas de colores y en planos de diferentes tonalidades. La mayoría de las obras están exentas de la presencia humana. Su contenido está fundamentado exclusivamente en el color y la pintura. Las perspectivas quasi naturales de tormentas y paisajes, dan lugar a imágenes impredecibles y naturales, creadas a partir de un vocabulario moderno de principios sintetizadores basado en la línea, la forma, el color, y el espacio. En un universo elemental, imágenes orgánicas de figuras cambiantes evolucionan como nubes o como rocosas grietas. Así las descripciones de la naturaleza están de más. Estas han sido abstraídas de las formas de los elementos inconmensurables de la naturaleza para convertirse en metáforas del cosmos. En pinturas totalmente abstractas como Venus Concebida, el artista traduce los vastos y áridos espacios de la naturaleza y el poder de las montañas a un lenguaje de asociación netamente mental y emocional. Es un lenguaje de imágenes evocadas que obligan al espectador a responder personalmente a los caprichos de color y forma en los contenidos en el lienzo. El paisaje de El Salvador, con su variedad de terrenos que incluye montaña y mar, y su historia de pacífica tranquilidad, salpicada de brotes de temor y violencia, es particularmente conducente a las creaciones de un abstraccionismo romántico que la tecnología moderna redefine como “Expresionismo Abstracto”. Pese al dominio original de un grupo heróico y agresivo de pintores que trabajaron en Nueva York en la década de los cuarenta del siglo XX, el Expresionismo Abstracto vino pronto a reunir una amplia gama de artistas, incluyendo a los abstraccioncitas figurativos y a los abstraccionistas cromáticos (campo de color), quienes se dedicaron a los aspectos más esenciales del proceso creativo de la pintura: Pigmento en llano lienzo aplicado de acuerdo a una derivación exclusiva o subconsciente. Su influencia sobre generaciones posteriores de artistas a través del mundo es profunda. La búsqueda del mito primordial y de la naturaleza que caracterizó a muchos de los expresionistas abstractos y a sus seguidores, los animó a destilar algunos fenómenos elementales de la naturaleza en la pintura. Ya sea en un cuerpo celestial, la furia de una tormenta en el mar, una perspectiva idílica, o la vasta expansión del Oeste americano, los expresionistas abstractos desarrollaron cosmogonías privadas y lenguajes personales simbólicos de contenido universal y mítico. Está compuesto de cielos numinosos y nubes vaporosas que podrían significar un estado de ánimo muy particular de misterio o fe, o bien, de energías explosivas de proporciones cósmicas capaces de expresar un fenómeno más dinámico y energético. La perspectivas numinosas de sus composiciones etéreas aparecen con frecuencia inundadas de agua; la tierra emerge, saliendo del diluvio, y se hacen visibles los vestigios terrenales y los fragmentos de construcciones monumentales provocando una sensación de misterio y silenciosa tranquilidad. En la historia del arte, el agua tiene múltiples asociaciones. En muchas de las Pinturas remanentes alguno de la presencia humana en la imagen final de limpieza y castigo del desastres. Algunas pinturas evocan la creación del mundo, mientras que otras, contienen fragmentos de habitación humana y remanentes de edificaciones con sobretonos surrealistas y elementos de desolación. ¿ Podemos nosotros escapar del miedo que provocan esas inundaciones por medio de la creación de dichas imágenes? ¿ O es la inundación sinónimo de un comienzo nuevo, tranquilo y de esperanza? ¿Podrá un artista en una isla sentir desolación y obsesionarse con el simbolismo del agua? ¿O es una fantasía ? Aparentemente, para Mauricio Linares Aguilar, son todas estas cosas. Lo surreal y lo fantástico se combinan con la belleza del agua en una serie de trabajos en los que extraños personajes aparecen pintados, sumergidos en el medio solitario e irracional del mar. Formas enigmáticas y femeninas han sido pintadas con la gracia lírica con que se asocia generalmente la estatuaria clásica. Convincentes en sus realidades, estas formas son sin embargo, inventos de la imaginación, contradictorios y turbados, reveladores de la profunda sensibilidad con que el artista capta los diferentes estados de ánimo de la naturaleza, cavando para ello su psique, en busca de lo esencial. Hay un mundo de fantasía que existe en las profundidades del inconsciente. De este modo emergen distorsiones surreales que salen de la soledad de la naturaleza. Cuando Mauricio Linares Aguilar incorpora figuras extrañas y artefactos humanos ocultos, sus misteriosos paisajes y nubladas perspectivas, sus pinturas adquieren un particular sostén. Estos caracteres son configuraciones totalmente imaginarias y su presencia desafía toda explicación en la medida que imparten su propio y peculiar significado del espacio y del medio que lo rodea. Sus figuras no tienen rostro o están enmascaradas, fragmentadas o distorsionadas. Hay pocas pistas para explicar sus existencias. Trabajando dentro del vocabulario abstracto que se usa para registrar los movimientos del universo y las relaciones humanas dentro de él, Mauricio Linares Aguilar se manifiesta sobre una visión surreal del tiempo y el espacio. En composiciones desoladas y aisladas de sustancias infinitas, ¿ serán éstas fragmentos de la humanidad, sueños, clamores ritualísticos, o meramente pesadillas? Dentro del reglamento de lo que puede ser reconocido, y de los elementos asociados con la continuidad de la vida y las memorias del lugar, éstas extrañas distorsiones se comportan como reencarnaciones espirituales del pasado de toda una vida. Rodando en su proceder, emergen de las profundidades del pigmento o imponen su presencia como espectadores desde un mundo superior. Algunas veces, estas figuras aparecen como enormes criaturas elevándose “goyescamente” sobre la tierra y el mar antes de dar paso a las fuerzas de la naturaleza y desaparecer en el abismo. En otras obras, aparecen estirándose para alcanzar y abrazar a la humanidad, como guardianes del futuro. Mauricio Linares Aguilar mira dentro de su ser para activar su visión de la naturaleza y de la humanidad, para explorar las complejidades de sus misteriosas relaciones. As´comienza el proceso creativo. En sus pinturas totalmente abstractas y cromáticamente relucientes, no hay necesidad de una referencia de la realidad. Cuando esta referencia se hace através de la incorporación de figuras, fragmentos o de remanentes de la presencia humana, el efecto puede ser más confuso que romántico. Las imágenes enigmáticas pintadas por Mauricio Linares Aguilar son formuladas partiendo de un lenguaje visual que reúne las tradiciones divergentes del Realismo, del Expresionismo Abstracto y del Surrealismo, dispuestas dentro de un mundo creado por su propia experiencia personal y su entorno, e influenciado por la realidad de el Salvador. Es en la superficie de las pinturas mismas que se esclarecen los vínculos entre los conflictos formales y la diferencias ilusorias. Con agilidad y control, este artista eleva sus imágenes misteriosas sobrepasando el plano ordinario a través de la aplicación fluida del pigmento y la seductora persuasión del color y la textura. La creación de Mauricio Linares Aguilar cae dentro del contexto y conceptos del Expresionismo Abstracto y de las metodologías artísticas y de estilo más contemporáneos. Un artista debe estar verdaderamente dedicado a su trabajo para superar muchos obstáculos en el camino hacia el éxito y el reconocimiento. Mauricio Linares Aguilar, ha persuadido su arte de manera diligente, logrando éxito no sólo en su pequeño país, si no más allá fronteras patrias. El continúa recibiendo reconocimientos por la elevada calidad de su arte, imponiendo un ejemplo digno de imitación para otros artistas quienes persiguen el cambio evolutivo dentro de sí mismos. Mauricio Linares Aguilar ha comprobado con éxito que el cambio puede desprenderse desde el interior de cada uno, sin necesidad de que otros lo determinen.
Mystical Visions Carol Damian Coral Gables, Florida June, 1996
Artists first show their consciousness of nature and it mysteries when art becomes symbolic and truth to reality no longer important. Since nature is so vast and incomprehensible, replacing the recognizable elements with abstract notations and effusive colors is a logical progression in the system of styles and techniques that comprises art’s history. In a landscape of symbols and expressions, realistic details are fused into a total impression achieved through the perception of light, and its own mysterious qualities.
The rendering of light is part of science of painting, as well as an aesthetic expression of mood and emotional drama. A mystical sense of light imbues painting with an atmosphere that far transcends the earthly and enters a realm of enigma and cosmic force. The infrequent inclusion of inexplicable figurative apparitions contributes further to their complexity.
Mauricio Linares Aguilar creates paintings of mystery and intricacy that depend on the unconscious response of his whole being to the world, which surrounds him. Like a disciple of the great Romantic poets and painters, his craving for an aesthetic essence in its purest and most concentrated form inspires lush chromatic abstractions with endless spatial vistas and strangely distorted figurations. Harmonious symphonies of translucent colors reveal a world of skies and clouds, fire and water –nature’s most basic elements transfixed on canvas. This harmony of nature is often guarded by a human figure, if not disturbed by the human presence in fantasy landscapes. Trusting his own sensations, he captures nature’s very spirit and lures the viewer into sharing his experiences through paint.
In nature the artist finds inspiration to explore the quality of paint as a vehicle of personal expression and the way into the supernatural or metaphysical world. Satured with a sense of the transcendental, the paintings of Mauricio Linares Aguilar fuse light, color, cloud and sea into a molten glowing form of energy. Mountainous distances identify the landscape with his homeland of El Salvador and the ever-present looming peaks that mark its terrain. Some works recalls the romantic cloud formations of early English landscapes. Before infinite extensions of earth, sky, horizon and sea, the viewer confronts nature’s power and mystery and her impenetrable facade. In his own personal response to the vast expanses of nature and the many moods they evoke, the artist creates images that range from those that are identifiable as poetic recreations of the landscape to totally abstract renditions described in translucent layers of colors and tonal planes. The majority of these works are devoid of the human presence. Color and paint alone support their content. The quasi natural visions of storms and landscapes give way to unpredictable and immaterial images created from a modern vocabulary of reductive principles based on line, shape, color and space. Organic images of changing shapes evolve like clouds or rocky crevices in an elemental universe. Realistic descriptions are no longer necessary. They have become abstracted from the shapes of incommensurable elements of nature to become metaphors for the cosmos.
In such totally abstract paintings, the artist translates nature’s vast uncharted spaces and mountainous power into the language of pure mental and emotional association. It is a language of evocative images that forces the viewer to respond personally to the nuances of color and shape contained within the canvas. The landscape of El Salvador, with its variations of terrain that run from mountain to sea And its history of peaceful tranquility interspersed with bouts of fear and violence, is particularly conducive to the recreations of romantic abstractionism, redefined in modern terminology as “Abstract Expressionism”. Although the original domain of heroic and aggressive group of painters working in New York in the 1940’s, abstract expressionism soon came to encompass a wide range of artists, including figurative abstractionists and chromatic abstractionist (Color Field), who dedicated themselves to the most essential aspects of the creative process of painting: pigment on flat canvas applied according to an exclusive and subconscious derivation. Their influence upon subsequent generations of artists throughout the world is profound.
The search for primal myth and nature that characterized many of the Abstract Expressionists and their followers encouraged them to distill some elemental phenomenon of nature into paint.
Whether it be a celestial body, the fury of a storm at sea, an idyllic vista or the vast expanses of the American West, the Abstract Expressionists developed their own private cosmogonies and personal symbolic language of universal and mythic content. It is composed of luminous skies and vaporous clouds that may signify a particular mood of mystery and faith, or explosive energies of cosmic proportions that can express a more dynamic and energetic phenomenon.
The luminous vistas of his ethereal compositions are often flooded with water, earth emerges out of the deluge and vestiges of land and fragments of monumental constructions are visible, provoking a sense of mystery and silent tranquility. Water has multiple associations in the history of art and for an artist from a coastal country; the symbolic and metaphorical possibilities are endless. In many of his paintings, water appears to totally flood the land leaving no remnants of the human presence in the ultimate image of cleansing and punishing disaster. In some works a primeval mood evokes earth’s creation, while others contains fragments of human habitation and construction cast with surreal overtones and elements of desolation. Can we escape from the fear that such floods invoke by creating such an image? Or is the flood meant as a tranquil new beginning and hope? Does an artist from an island feel isolation and become obsessive with the symbolism of water? Or is it a fantasy? For Mauricio Linares Aguilar, it appears to be all of these things. The surreal and fantastic combine with the beauty of water in a series of works depicting strange personages submerged in the irrational solitary environment of the sea. The enigmatic female forms in other paintings are painted with the lyrical grace associated with Classical statuary. Convincing in their reality, these forms are, however, figments of the imagination, contradictory and confounding, and they reveal the depth of sensitivity, which the artist captures nature’s many moods by delving into his psyche and searching for the essential.
There is a world of fantasy that exists in the depths of the subconscious: from this world, surreal distortions emerge out of nature’s solitude. When Mauricio Linares Aguilar incorporates strange figurations and cloaked humanistic devices into his mysterious landscapes and cloud-shrouded vistas, his paintings take on a particularly enigmatic countenance. These characters are totally imaginative configurations and their presence defies explanation, while they impart their own peculiar significances to the space and environment that surround them.
His figures are faceless or masked, fragmented or distorted. There are few clues to explain their existence. Working within the abstract vocabulary that is used to chart the movements of the universe and human relationships within, Mauricio Linares Aguilar calls upon a surreal vision of time and space. In desolate and isolated compositions of infinite distance, are these fragments of humanity or dreams or ritualistic yearnings or merely nightmares? Within the remnants of the recognizable and familiar elements of life’s continuance and memories of place, these strange distortions behave as spiritual reincarnations of a life long past. Haunting in their bearing, they emerge from the depths of the pigment, or impose their presence as specters from above.
Sometimes these figures appear as huge creatures looming Goyaesque above earth and sea before giving way to nature’s forces and disappearing into the abyss. In other works, they reach to embrace humanity like guardians for the future.
Mauricio Linares Aguilar looks within himself to activate his vision of nature and humanity and explore the complexities of their mysterious relationships. This begins the creative process. In his totally abstract and glowing chromatic paintings, no reference to reality is necessary. When the reference is made through the incorporation of figures, fragments, or the remnants of the human presence, the effect may be more disturbing than romantic.
The enigmatic images painted by Mauricio Linares Aguilar are formulated from a visual language encompassing the divergent traditions of realism, abstract expressionism and surrealism set within the realm of his own personal experience and environment and influenced by the reality of El Salvador. It is in the surface of the paintings themselves that the links between formal conflicts and illusionistic references are resolved. With agility and control, he elevates his mysterious images above the ordinary through the fluid application of pigment and the seductive lure of color and texture.
Mauricio Linares Aguilar creates within the context of Abstract Expressionism’s concepts and the most contemporary artistic stylistic methodologies. An artist must truly be dedicated to his/her work to overcome many obstacles on the path to success and recognition. Mauricio Linares Aguilar has diligently pursued his art and achieved success not only in his small country, but also beyond its limits. He continues to receive recognition for the high quality of his art, he sets an example that other artists can follow that will facilitate change from within, an Mauricio Linares Aguilar has proven with success that change can come within, and need not be determined by others.
|
|
||
|
|
|||